Creemos que los negocios del presente y del futuro necesitan reducir su impacto ambiental, mejorar las condiciones laborales de aquellas personas que los hacen funcionar y, en definitiva, buscar modelos que les permitan arraigarse en la comunidad, para dejar de tan sólo recibir y empezar también a dar; necesitan tejer vínculos, necesitan inspirar.
El modelo económico mallorquín de las últimas décadas ha generado grandes beneficios económicos, pero hoy ya no se puede discutir que nos está devolviendo peores condiciones laborales, dificultades de acceso a la vivienda, abandono de la agricultura y de otros sectores productivos, y un deterioro ambiental indiscutible tanto por tierra como por mar.
¿Qué queremos devolver a las generaciones presentes y futuras? En Tot Torna, estamos convencidos de que las empresas y las iniciativas del tercer sector tienen un papel clave para vertebrar la vida y las relaciones sociales de un territorio, así como mejorar su entorno ambiental. De esta forma, estamos generando un doble retorno que pretende crear una simbiosis entre empresas y sociedad civil. Por un lado, Tot Torna potencia modelos de negocio y prácticas económicas más amables con las personas y el entorno. Por otra parte, las aportaciones realizadas por estas empresas, se reinvierten en iniciativas ambientales, sociales y culturales que nos permiten tener comunidades más fuertes, personas más arraigadas, y un territorio más diverso, más vivo y más resiliente.
Reducir el volumen de residuos generados, la reducción del consumo energético y de agua, o la reducción de la huella asociada al transporte de los productos son algunas de las prácticas que demuestran una mayor responsabilidad ambiental.
Contribuyen así a una reducción del impacto ecológico, que se complementará con los proyectos ambientales de las iniciativas, como puedan ser la regeneración de ecosistemas amenazados, su protección, el aumento de la biodiversidad, y la sensibilización en todas las edades.
Las empresas pueden ayudarnos a proporcionar una mayor conciliación entre la vida laboral y personal de las personas que trabajan, reduciendo la ansiedad, el estrés, o la sensación de estar corriendo todo el tiempo. Al igual que las entidades sociales, las empresas también contribuyen a establecer vínculos dentro de la comunidad.
Serán, sin embargo, sobre todo las iniciativas sociales las que pongan en valor los saberes tradicionales, la integración social, y nos permitan caminar hacia una sociedad que ponga la vida en el centro.
Hacer entender a las empresas la importancia de crear vínculos y tejer redes con la sociedad civil y el territorio donde actúan es clave para potenciar modelos alternativos donde las personas y el entorno prevalezcan por encima del capital. Así, conseguiremos una mayor equidad, un comercio y un consumo más respetuoso y la creación de puestos de trabajo que respeten los derechos laborales.
A partir de ahí, las iniciativas del tercer sector podrán recibir financiación para seguir desarrollando su labor. ¡Queremos aumentar el número de acciones y reducir las horas en justificaciones!
El modelo económico mallorquín de las últimas décadas ha generado grandes beneficios económicos, pero hoy ya no se puede discutir que nos está devolviendo peores condiciones laborales, dificultades de acceso a la vivienda, abandono de la agricultura y de otros sectores productivos, y un deterioro ambiental indiscutible tanto por tierra como por mar.
¿Qué queremos devolver a las generaciones presentes y futuras? En Tot Torna, estamos convencidos de que las empresas y las iniciativas del tercer sector tienen un papel clave para vertebrar la vida y las relaciones sociales de un territorio, así como mejorar su entorno ambiental. De esta forma, estamos generando un doble retorno que pretende crear una simbiosis entre empresas y sociedad civil. Por un lado, Tot Torna potencia modelos de negocio y prácticas económicas más amables con las personas y el entorno. Por otra parte, las aportaciones realizadas por estas empresas, se reinvierten en iniciativas ambientales, sociales y culturales que nos permiten tener comunidades más fuertes, personas más arraigadas, y un territorio más diverso, más vivo y más resiliente.
Reducir el volumen de residuos generados, la reducción del consumo energético y de agua, o la reducción de la huella asociada al transporte de los productos son algunas de las prácticas que demuestran una mayor responsabilidad ambiental.
Contribuyen así a una reducción del impacto ecológico, que se complementará con los proyectos ambientales de las iniciativas, como puedan ser la regeneración de ecosistemas amenazados, su protección, el aumento de la biodiversidad, y la sensibilización en todas las edades.
Las empresas pueden ayudarnos a proporcionar una mayor conciliación entre la vida laboral y personal de las personas que trabajan, reduciendo la ansiedad, el estrés, o la sensación de estar corriendo todo el tiempo. Al igual que las entidades sociales, las empresas también contribuyen a establecer vínculos dentro de la comunidad.
Serán, sin embargo, sobre todo las iniciativas sociales las que pongan en valor los saberes tradicionales, la integración social, y nos permitan caminar hacia una sociedad que ponga la vida en el centro.
Hacer entender a las empresas la importancia de crear vínculos y tejer redes con la sociedad civil y el territorio donde actúan es clave para potenciar modelos alternativos donde las personas y el entorno prevalezcan por encima del capital. Así, conseguiremos una mayor equidad, un comercio y un consumo más respetuoso y la creación de puestos de trabajo que respeten los derechos laborales.
A partir de ahí, las iniciativas del tercer sector podrán recibir financiación para seguir desarrollando su labor. ¡Queremos aumentar el número de acciones y reducir las horas en justificaciones!
Si te estás animando con lo que estás leyendo, ¡te queremos decir que estás en el lugar indicado! Ahora toca establecer vínculos y, por eso, debemos conocernos. ¡Intentaremos que el proceso sea lo más sencillo y agradable posible!
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